Un elemento candente saltó a la luz y disipó su alto valor económico fue el Códice Calixtinus que durante siglos se había guardado en la Catedral de Santiago de Compostela.

Como podemos traducir, la palabra Códice es un libro anterior a la invención de la imprenta, escrito en manuscrito y muy ligado a la cultura medieval. Dichos libros eran escritos por monjes y por ello, elevaba su alto coste además de ser un bien escaso y lujoso para unos pocos de la sociedad. Tal y como hemos dicho, durante siglos estuvo guardado en las estanterías del archivo de la Catedral y nadie lo había llegado a valorar hasta el momento del robo.
A partir de esta explicación, nos debemos hacer la pregunta de ¿por qué valoramos el arte a partir de un robo o de un gran deterioro? Esta respuesta la podemos ver reflejada no solo en el robo del Códice sino también en la "pseudorestauración" del famoso Ecce Homo de Borja por una parroquiana de dicho pueblo. Ahora es cuando saltan las alarmas, pero ¿acaso no era importante o valioso a partir de dicha acción?
Cuando decimos que el arte ha evolucionado, no solemos referirnos a una evolución positiva sino al contrario, nos referimos a una evolución materialista y casi heroica de salvación u preservación de aquello que durante siglos se ha tenido como un tesoro no valorado.
¿Cómo podemos hacer que nuestros alumnos/as valoren el arte sin necesidad de que ocurra un suceso desagradable? quizá debamos hacerlo cambiando nuestro discurso explicativo del arte y argumentando que el arte ha sido realizado por una persona concreta a la que se le debe valorar y respetar tal y como es, como nos gusta que nos respeten a nosotros mismos y además, hay que añadir la idea de arte como reflejo de una sociedad pasada.
No un anillo de diamantes tiene más valor que un cuadro de un autor casi desconocido ni mucho menos, ni el arte hispano es mejor que el arte peruano. Debemos pues enseñar el arte no por precio sino por sentimientos y valores, predominando el respeto y la solidaridad, tenemos que ponernos en el lugar del artista, en la época en la que fue realizado, para no criticar o sobrevalorar el arte desde nuestra posición privilegiada de pleno Siglo XXI.
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