martes, 9 de octubre de 2012

Visita al Museo de Navarra

VISITA A MUSEO DE NAVARRA

Cuando un visitante se dispone a ir a Museo de Navarra, entra con unas ideas preconcebidas gracias al bagaje cultural que dicho individuo posee. Ahora bien, las ideas preconcebidas que tenemos sobre un museo autonómico, no se cumplen en en Museo de Navarra. Esto es: lo primero que pensamos al hablar de un museo de Comunidad Autónoma es situarlo a la altura del Museo del Prado o del gran Museo Británico, pero el museo al que nos referimos no ha sido construido para albergar museo sino que reutiliza un edificio con solera en el centro del casco histórico de Pamplona, ya que se asienta sobre un hospital de la ciudad y convento, por lo que seguirá una división condicionada al espacio.

Vista exterior de Museo de Navarra.

Otro aspecto a destacar es el origen de dicho museo que también condicionará a la galería a exponer y a su normativa interna. En origen de Museo de Navarra se encuentra en el año 1954, en el que parte de los canónigos de la S. I. Catedral de Pamplona pretenden fundar una institución capaz de albergar las principales obras de arte de la Comunidad Foral con el fin de beneficiar a los visitantes a la hora de enriquecerse con tan gran colección. Por ello, es un museo fundado en el seno de una institución religiosa y precisamente, esta será una de las causas que condicionará a que la mayor parte de las obras expuestas en la exposición permanente de Museo de Navarra sean religiosas y a esto hay que añadir que desde los siglos VII hasta el XIX, la mayor parte de las artes plásticas y el patrimonio material estaba en manos de la iglesia, por lo que no es de extrañar esa abundancia de iconos religiosos.

Años más tarde, el Cabildo Catedralicio de Pamplona fundará el denominado Museo Diocesano, institución ubicada en las inmediaciones de la catedral y que constituirá como un segundo nivel museístico en Navarra. Desde ese momento, asume la regencia de Museo de Navarra el Gobierno de Navarra y se encargará de velar por su conservación y aumentar la colección de dicha institución.

A la hora de recibir Gobierno de Navarra la presidencia de éste museo, realizará un reglamento específico que sigue vigente en la actualidad, con normas como la que comentamos en la visita de que en Museo de Navarra nunca pueden exponer sus obras autores vivos...

Tras habernos centrado en aspectos fundacionales que condicionan el museo, ahora nos vamos a centrar sobre aspectos expositivos.

En primer lugar debemos citar que la distribución de la colección dentro del museo se ubica entorno a las plantas del mismo, acogiendo el sótano la exposición de prehistoria, la planta baja y atrio la exposición temporal; la primera planta el arte romana; la segunda planta el arte medieval; la tercera el arte renacentista y  barroco y por último, la cuarta planta acoge desde el Siglo XIX hasta el Siglo XIX. Por ende, podemos decir que las obras expuestas están ordenadas de forma cronológica.

Además, el Museo de Navarra está totalmente centrado en la estética de las obras, otorgando a todos los objetos de exposición la primacía de honor dentro de cada estilo y época. Un ejemplo muy claro lo vemos en el cuadro del "Marqués de San Adrián" de Goya, en la que está ubicado en una sala donde sólamente aparece este cuadro, ya que es de un excelente pintor así como la procedencia del lienzo de de un palacio de Tudela.



Sacado el tema de obras procedentes de municipios de la Comunidad autónoma, debemos aclarar que aunque el objetivo del citado museo es preservar y conservar las obras de arte de Navarra, el Museo de Navarra alberga la mayor parte de obras de la zona norte de Pamplona, mientras que en la zona de Tudela existe el Museo del Palacio Decanal de Tudela como encargado de velar por el arte de la Ribera, por lo que podemos referirnos a los museos de Navarra como complemento el de Tudela junto con el de Pamplona del arte navarro.

Retomando el tema del extilo espositivo, debemos indicar que las obras de arte están ricamente insertadas en la pared donde cuelgan, por lo que si hay dos cuadros a juego, ambos irán en un lugar preferente para que el espectador se de cuenta de ello.

Algo muy importante en los museos y que el de Navarra descuida es que las piezas expuestas se encuentran muy descontextualizadas por la falta de paneles explicativos, lo que obliga al visitante a tener un conocimiento elevado de la exposición o a tener que atender a las explicaciones de un guía. La falta de información se ve sustituida en Museo de Navarra por unos pliegos que puedes recoger a la entrada de cada planta y que por medio de números, dan una breve y concisa explicación del título de la obra, el autor, la fecha y el soporte, debiendo luego depositar en el mismo sitio dicho pliego de explicación. La información que transmiten es totalmente plana. De esta manera, el visitante no puede interpretar la obra sino que se debe limitar a observarla. Como diría Carla Padró (2005, p.145): "el visitante adopte un rol pasivo, silencioso y permisivo, favoreciendo la reproducción de un discurso basado en el prestigio de la alta cultura, que jerarquiza las relaciones entre productores y receptores". Por lo tanto, estamos en una exposición en la que se priman una serie de valores culturales e idea establecidas por la cultura dominante (esto se observar también en la exposición temporal de Caballeros y Caballos que el mismo Museo de Navarra ofrace).

El Museo de Navarra, una vez que lo visitas varias veces, da la idea de estar visitando una de las famosas Galery Art o Galerías de Arte, donde se exponían cuantas más obras mejor y sin explicación de las mismas. De ahí, que sea un museo para una parte muy exquisita de la sociedad o para ir a visitarlo en jornadas organizadas bien desde centros educativos o con visitas concertadas.

Otro aspecto a valorar sobre la semejanza de Museo de Navarra con las tradicionales Galerías de Arte se debe a su primera directora, Dª María Ángeles Mezquiriz, que al ser arqueóloga y experta en el arte romano, es en cierta medida la parte de más peso todavía hoy en la exposición, apareciendo numerosísimos mosaicos, obras y piezas de arte romano... que en cierta medida, era tan interesante su hallazgo en Navarra, que debía ser mostrado al completo todo lo encontrado. Fruto de ese afán por exponer todo el arte romano, surge la influencia que tiene Museo de Navarra en exponer cuantas más obras mejor y siempre de artistas selectos, con palabras de Bordieu, se cumple la capacidad que tienen los museos para crear un canon y valor determinados condicionados por intereses específicos.

Si tuviéramos que insertar a Museo de Navarra en alguna de las tendencias de la educación museística, es dífícil encasillar cada museo en una tendencia, pero en este caso, la disposición y forma de utilizar la exposición permanente del museo se corresponde a la tendencia de apreciación artística con una mirada estética-romántica que ha ido dando paso a una tendencia constructivista y que pretende enseñar a valorar las obras y culturizar  a los visitantes. Es por ello, que el educador tiene que dominar el tema a trabajar con los alumnos para encontrar estrategias que permitan a la hora de visitar el museo realizar una actividad constructiva.

Este tendencia hace que Museo de Navarra sea una institución que fomente el silencio, la contemplación y la admiración de sus piezas gracias a ese ambiente cálido y al decoro de sus salas.

En definitiva, nos sentimos al ir a Museo de Navarra como si nos adentramos en un entorno sacro o sagrado, mimado por un contenido principalmente religioso y motivado por el entorno de sus salas. Como docentes, tenemos un doble papel a la hora de visitar el museo: por un lado conseguir que los alumnos aprendan de forma significativa y por otro, pensar estrategias para conseguirlo, ya que por parte de Museo de Navarra o de la educadora nos veríamos insertos en una de tantas visitas guiadas que se realizan y que se olvidan instantes después de salir por la puerta.